En ciudades de todo el país desde Salta hasta Ushuaia se solicitó la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. En Bahía Blanca se caminó por la avenida Alem hasta el playón del complejo central de la UNS.
Estimaciones conservadoras calculan en más de un millón y medio de personas las que se movilizaron este martes en todo el país en la 4° Marcha Federal Universitaria, que solicitó la aplicación por parte del Poder Ejecutivo de la Ley N° 27.795 de Financiamiento Universitario.
En Bahía Blanca la columna concentró en avenida Alem y 11 de Abril, en proximidades de la facultad regional local de la UTN y las escuelas preuniversitarias de esta casa a las 17, y comenzó a marchar 25 minutos después. Autoridades universitarias, gremiales, estudiantiles, políticas y de un variado arco social encabezaron el recorrido de 7 cuadras hasta el playón sosteniendo un cartel que decía simplemente “Cumplan la Ley: marchamos por la Ley de Financiamiento Universitario”. Estimaciones conservadoras calculan 8 mil personas, mientres que las brigadas de primeros auxilios que estuvieron de apoyo admiten -en base a su experiencia- que podrían haber sido más de 10 mil.

La llegada al playón de Alem 1253 fue acompañada de cantos, redoblantes y numerosos carteles. Se recibieron 211 adhesiones de instituciones, organizaciones y personalidades, que dan muestra de lo variado y comunitario del reclamo.
En las escalinatas dos estudiantes de la UTN, cinco de la UNS y uno de la UPSO leyeron el documento consensuado para todas las marchas del país que encabezaba señalando “la universidad pública se constituyó como una caja de resonancia de las grandes demandas del país, de sus dolores y de sus esperanzas. Hoy, como siempre, la comunidad universitaria asume la tarea de luchar por su universidad y en esa lucha hacer reverberar todas las demás: la discapacidad, las jubilaciones, la salud, las diversidades, el alimento, los recursos naturales, la industria nacional”.

Tras detallar el deterioro salarial y presupuestario, concluye señalando que “la universidad pública argentina somos todas y todos. Hijos e hijas de una nación que supo construir aquí lo que no se pudo en ninguna otra parte del mundo. Un instrumento de justicia social que produce movilidad social ascendente, el lugar que aloja la esperanza y hace posible los sueños de miles de jóvenes. Es la educación pública que iguala y nos hace libres. Es el conocimiento y la ciencia que permite alumbrar el desarrollo”.
Finalmente, hace una exhortación a la Corte Suprema de Justicia para que “nos acompañe y escuche el clamor de las plazas de toda la república y no permita que el Gobierno nacional siga incumpliendo la Ley de Financiamiento Universitario. La trama que nos impulsa se funda en el derecho a la educación, el carácter alimentario de los salarios y de las becas y la obligación del Estado nacional de financiar la universidad pública”.
El evento finalizó con la actuación del Coro Universitario, que interpretó dos temas y cerró con una emotiva versión del Himno Nacional Argentino.

La nueva marcha universitaria llega luego de agotar todas las instancias institucionales: se reclamó al Ministerio de Capital Humano, se logró una ley, se revirtió el veto con mayorías especiales en ambas cámaras, se sumaron dos fallos en primera y segunda instancia favorables a la nora y terminó escalando hasta la Corte Suprema.
“¿Qué hay que hacer para que las respuestas aparezcan y la angustia se termine?”, se preguntó el presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), Franco Bartolacci, después de contar el camino de más de dos años. “A pesar del recorrido no tenemos respuesta, por eso la marcha”, agregó el rector de la Universidad Nacional de Rosario.
El conflicto impacta sobre el funcionamiento cotidiano del sistema universitario. Según datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) UBA-Conicet, el gasto nacional destinado a educación superior cayó un 28,9% real entre 2023 y 2025 y este año podría terminar en el nivel más bajo de inversión universitaria de las últimas dos décadas.
La disputa también atraviesa los salarios. De acuerdo con el mismo informe, los docentes universitarios perdieron el 33,7% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023.

