Neurociencias del bienestar en el aprendizaje se presentará este martes por la tarde en Rondeau 29. Se trata de una obra del profesor emérito Osvaldo Agamennoni junto a la f armacéutica Marcela Schumacher y la bioquímica Sofía Vallés.
“Cuando hay bienestar se mejora la capacidad de aprendizaje”, resumió Osvaldo Agamennoni, profesor emérito de la UNS, acerca de una de las líneas centrales del libro Neurociencias del bienestar en el aprendizaje. La obra, que escribió junto a Marcela Schumacher y Sofía Vallés, se presenta este martes 8 a las 18 en el Centro Histórico Cultural de Rondeau 29. El evento es abierto a todo público, como pretendió ser el léxico y la redacción.
En diálogo con Agenda Pública, el magazine de las mañanas de Radio Universidad, Agamennoni advirtió que la relación entre bienestar y aprendizaje no es unidireccional. “Así como vamos al gimnasio convencidos de que nos hace bien, hay que sostener la capacidad de aprendizaje para mantener nuestro cerebro en ejercicio”, comparó para ilustrar el concepto. No se trata, agregó para diluir una imagen habitual, de mantener entretenida a la mente con crucigramas: el ejercicio real es buscar, a cualquier edad, la experiencia de un aprendizaje nuevo. Como hablar un idioma o tocar un instrumento musical, si es que nunca se ha incursionado en esos senderos.
La ligazón entre bienestar y aprendizaje, señaló, está además influida por el contexto y su impacto en un factor individual clave: lo emocional. Dos ejemplos son el miedo o la imposición, habituales en particular sobre infancias y adolescencias. “El miedo hace que los conocimientos se quieran imponer, pero no se puede: las ganas de tenerlo deben surgir de adentro, y hay que tratar de despertarlas”, explicó. La motivación y los vínculos afectivos inciden también, pero positivamente.
Docente, investigador y dos veces decano en la UNS, Agamennoni se formó como ingeniero electricista y doctor en Control de Sistemas. Su interés por las neurociencias y los procesos cognitivos surgió “cuando entendí que nuestro cerebro es el órgano más importante que tenemos”. Sus primeros trabajos en la temática datan de más de dos décadas atrás e incluyeron investigaciones sobre la detección temprana de Alzheimer a través del estudio del movimiento ocular.
Ese camino lo llevó a vincularse con la farmacéutica Marcela Schumacher y la bioquímica Sofía Vallés, quienes estudian desde sus disciplinas aspectos convergentes con sus indagaciones. Ambas son coautoras de Neurociencias del bienestar en el aprendizaje y recientemente brindaron una conferencia sobre el tema en el marco de la “Semana del cerebro” organizada por el CONICET.