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Homenaje a ex profesor de la UNS que salvó a miles de judíos durante el Holocausto

En el Cementerio Británico de Buenos Aires (en el barrio de la Chacarita) luce desde el 12 de julio un memorial con el nombre de Florín Manoliu, quien tuviera un notable rol humanitario como diplomático durante la Segunda Guerra Mundial.

“A la memoria de Florín Manoliu, declarado ‘Justo entre las Naciones’. Quien salva una sola vida salva al universo entero” reza el texto del monolito que luce en el Cementerio Británico de Capital Federal que fue inaugurado el pasado 12 de julio, en homenaje al diplomático rumano que viviera en nuestra ciudad.

El monolito “se integra al recorrido histórico del lugar como recordatorio permanente de la valentía moral de Manoliu y de su compromiso con la defensa de la vida”, según indicaron las autoridades presentes en el acto.

En 2001, el rumano naturalizado argentino recibió la distinción “Justo entre las Naciones”, que otorga la entidad israelí Yad Vashem —la Autoridad para el Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto— a aquellos no judíos que arriesgaron su vida, su trabajo o su posición social por ayudar a los judíos a escapar del Holocausto.

Florín Manoliu, siendo diplomático rumano en Suiza, arriesgó su vida para ayudar a cuatro mil judíos a huir con pasaportes salvadoreños. Además, gracias a los relatos de sobrevivientes de Auschwitz que él trasladó entre países en guerra, su amigo George Mantello dio a conocer lo que ocurría en los campos de exterminio del nazismo. En la foto puede observarse un croquis de la cámara de gas de Auschwitz-Birkenau (Auschwitz II) que ex prisioneros le dieron a Manoliú. Este fue el mayor campo de concentración y exterminio de la Alemania nazi. Ubicado en el sur de Polonia ocupada, funcionó como el centro principal de asesinato masivo durante el Holocausto, donde se estima que fueron asesinadas más de un millón de personas, en su mayoría judíos.

Años después de culminar la guerra, luego que le confiscaran sus bienes, huyó con su familia y en 1958 se estableció en Bahía Blanca, con su primera mujer y su hija, y comenzó a desempeñarse como profesor en el Departamento de Economía de la UNS. Desde 1951 tenía la ciudadanía argentina.

En nuestra ciudad mantuvo un perfil bajo sobre su participación en el conflicto y solo algunas anécdotas a sus colegas permitieron unir varias décadas después de su muerte su rol en la Historia.

En la UNS estuvo a cargo de las cátedras de Economía internacional, Historia de las doctrinas económicas, Moneda y Crédito y Economía política; ejerció durante 17 años y además fue consejero superior, asambleísta y luego de su jubilación, profesor consulto, según se indica en el legajo institucional.

Florín Emanuel Teodosio Manoliú nació en1904 en Yassy, provincia de Moldavia, Rumania. Era doctor en Derecho y Ciencias Económicas y hablaba varios idiomas.

Su participación clave en el conflicto se supo mucho tiempo después de su muerte, a través del libro El hombre que detuvo los trenes a Auschwitz, del David Kranzler, basado en la vida de George Mantello. Sir Martin Gilbert, historiador británico, alabó los documentos de Manoliú y Mantello sobre los horrores de Auschwitz y consideró que “ningún otro acto en la Segunda Guerra Mundial salvó tantos judíos del destino que Hitler había determinado para ellos”. 

“Su acción moral trasciende fronteras y generaciones”, dijo de John Hunter, presidente del Cementerio Británico, al inaugurar el monolito en el lugar donde descansan sus restos.

La reciente ceremonia reunió a autoridades diplomáticas, referentes de la comunidad judía, académicos y representantes de instituciones de derechos humanos. Entre los presentes, estuvo Arturo Guevara, quien fuera ayudante y jefe de trabajos prácticos de Manoliú en la UNS.

“Una vez nos contó que llevó una documentación muy secreta en un viaje en tren y que los alemanes deben haber sospechado algo porque detuvieron la formación. Nunca pensamos lo que en realidad se trataba”, sostuvo.

Décadas después de su muerte, integrantes del Centro Wallenberg descubrieron su nombre en la enciclopedia Así fue la Segunda Guerra Mundial de Anesa, Noguer y Rizzoli. Allí se menciona el destino de los documentos que Manoliú transportó a Suiza el 22 de junio de 1944, revelando por primera vez en forma fehaciente ante el mundo la existencia de Auschwitz.

Arturo Guevara contó anécdotas de Manoliu.

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