Julián Ferretti tiene 27 años y una discapacidad motriz que demandó cambios institucionales y un gran esfuerzo personal para recibirse de Licenciado en Ciencias de la Educación. Terminó su tesis con una beca pero además, como tutor, ayudó a 45 estudiantes a mantenerse en el sistema.
“La universidad me construyó una mesa para que pueda cursar porque los bancos de las clases no estaban adaptados para sillas de ruedas; y los profesores me tomaban los parciales oralmente, porque me cuesta mucho escribir. Por esa empatía, empecé a cursar sintiendo que en la UNS había un lugar para mí”, dijo Julián Ferretti, el primer licenciado en Ciencias de la Educación de esta Casa con una discapacidad física.
Desde su nacimiento, hace 27 años, Julián no puede mover brazos ni piernas, se maneja en silla de ruedas debido a una cuadriparesia espática, y tuvo temores de ser universitario, según admitió. “Mi trayectoria académica estuvo atravesada por los espacios de participación, la creación de grupos, fui encontrando mi lugar; eso hizo que la universidad fuera para mí un hermoso lugar, como espacio de derechos, fue más que estudio”.
“En la UNS hice de todo, fui tutor, asambleísta, formé parte de comisiones electorales, proyectos de investigación y de extensión, congresos, participó de un programa radial. Salvo deporte, hice muchas cosas”, contó.
Julián hizo su tesis sobre las tutorías departamentales: “Tuve mucho acompañamiento, por eso también fui tutor; es importante acompañar, alojar a los nuevos estudiantes”, dijo, entrevistado en el programa “Agenda Pública”, de Radio UNS.
Las tutorías en la UNS comenzaron en 2012 y luego se sumaron las correspondientes a estudiantes con discapacidad. “La discapacidad es reciente en el mundo universitario; me gusta empoderar a personas a que se desarrollen”, explicó.
Durante su trayectoria, acompañó durante cuatro años a 45 estudiantes con ceguera, sordera o problemas de movilidad “porque las tutorías de accesibilidad son políticas de inclusión, se ocupan de mostrar que hay lugar para todos; espero que mi ejemplo sirva para eso”.
Actualmente 50 alumnos y alumnas solicitaron algún tipo de tutoría de accesibilidad y cuatro tienen cobertura permanente de intérprete de Lengua de Señas para el cursado.
“Cuando uno se educa se abren nuevos mundos. Es importante la generación de redes, para que todos podamos acceder al nivel universitario”.
Julián ganó la primera beca para investigación para personas con discapacidad que entrega la Fundación Cecilia Grierson, que lo ayudó a hacer su tesis. “No es fácil hacer una tesis con discapacidad—resumió– así que agradezco todos los aportes”.
El día que presentó su tesis fue una fiesta (se sacó un 10 y el promedio general es 9): “Este título es un logro personal y familiar. Estoy muy feliz. Mi idea siempre fue la de generar cambios sociales y quiero agradecer a toda la comunidad universitaria. La carrera de Educación es hermosa. Pienso que la educación es una buena forma de lograr cambios sociales”, dijo.


