Oriunda de Mayor Buratovich, Dorian Torrejón pudo estudiar Derecho gracias a una beca de residencia de la UNS. Su historia -atravesada por el esfuerzo, la maternidad y el acompañamiento de su familia y compañeros- es también la de una Universidad que brinda herramientas para que sus estudiantes puedan proyectar su futuro.
“Dios sabe cuántas veces lo soñé y ahí está: Mi nombre plasmado en este título”, publicó en sus redes Dorian Torrejón al recibir su diploma, en la Colación de Grados de septiembre. Ella comenzó a estudiar Derecho con una hija de tres años, a la que veía solo los fines de semana. Vivió cinco años en las Residencias de la UNS, porque su familia, oriunda de Mayor Buratovich, no podía pagar un alquiler.
“Si hubiera escuchado prejuicios propios y externos hoy no sería abogada”, dijo. Y no dejó que esos prejuicios se conviertan en un límite y definan a dónde podía llegar. Además, reconoce que “sin la beca residencia –que le dio la UNS para vivir en uno de los Departamentos del Barrio Comahue- hoy no sería abogada”
“Cuando terminé la secundaria, le pedí a mis padres estudiar, pero no podíamos. Si no fuera por la residencia que me dio la UNS, no sería abogada. Estudiaba y trabajaba, por eso este título me trae mucha nostalgia. Su pequeña quedó al cuidado de sus padres, y la veía sólo los fines de semana.
“La etapa de las Residencias fue la mejor de mi época de estudiante. Con los años, pude alquilar y volver a estar con mi hija. Lidié con prejuicios propios y ajenos, de que mi vida se limitaba a ser madre, a no ser universitaria, que mi futuro estaba definido”, relató.
Reconoce que el camino no fue fácil, pero que tampoco lo hizo sola: “Encontré personas que me ayudaron, compañeros que se volvieron familia y que me alentaban cada vez que me caía. Mi familia, mi gente, son mi mayor logro”, contó.
Dorian ejerce actualmente en un estudio jurídico bahiense y su historia se resume en su posteo en una foto con su hija, hoy de 12 años, juntas, con el diploma: “Las circunstancias no tienen por qué limitar lo que podemos lograr”.
Las “residencias” son 27 departamentos que la UNS tiene en el barrio Comahue. Totalizan 108 plazas donde pueden alojarse sin costo estudiantes oriundos de localidades ubicadas a más de 50 kilómetros de Bahía Blanca. Su asignación se define por el sistema de becas de la Secretaría General de Bienestar Universitario. A su vez, existen convenios con varios municipios de la región.
Durante su trayectoria académica, Dorian también fue parte de los voluntarios que reciben alumnos extranjeros y del proyecto de reinserción para personas privadas de su libertad. “En 2022 falleció el padre de mi hija y fue una crisis. Aunque ya no estábamos juntos, fue muy fuerte. Mi historia pudo haber sido distinta si hubiera escuchado voces internas y externas que no iba a poder”, relató.
“La UNS me permitió construir mi camino, mejorar las condiciones para salir adelante y lograr uno de mis sueños, me dio herramientas para proyectar”, definió.
“Viendo a la Dorian de hace unos años, puedo decir que el camino a veces parece interminable, pero con perseverancia y voluntad, acompañada por la familia y amigos, se puede alcanzar lo que uno sueña”, dijo.
“A todos les diría: No se limiten, sueñen en grande, incluso cuando las condiciones parezcan decirles que no se puede”.



