El Rectorado de la UNS presentó su Informe Anual 2025 a la Asamblea Universitaria con eje en la transparencia, la rendición de cuentas y la recuperación institucional luego de la inundación, en un año atravesado además por una profunda crisis presupuestaria
El rector Daniel Vega y la vicerrectora Andrea Castellano expusieron el miércoles por la tarde durante casi 2 horas ante la Asamblea Universitaria –el máximo organismo de gobierno de la UNS- el informe de gestión 2025, en cumplimiento de la normativa estatutaria vigente. El documento dio cuenta de un año atravesado por un contexto de alta complejidad para el sistema universitario público, caracterizado por restricciones presupuestarias, incertidumbre en el financiamiento y cuestionamientos institucionales, y destacó las acciones implementadas para garantizar el funcionamiento académico, científico y administrativo bajo criterios de transparencia y planificación.

En el cierre del informe, el rector y la vice destacaron el carácter excepcional del año transcurrido y el proceso de reconstrucción institucional atravesado por la universidad. “El 2025 no fue un año más; fue el año en que la Universidad Nacional del Sur fue puesta a prueba en todas sus dimensiones”.
“Navegamos un escenario de asfixia económica sin precedentes y enfrentamos una campaña de desprestigio que pretendió horadar el lazo de confianza más sagrado que tenemos: el de nuestra sociedad con su universidad pública”, enfatizó
“La inundación que invadió nuestras aulas y laboratorios no solo dañó paredes y equipos; intentó golpear el ánimo de una comunidad que ya venía castigada, pero lo que vivimos tras el desastre revela nuestra verdadera estatura moral. Hoy, la UNS está de pie. No por inercia, sino por voluntad. Salimos de esta crisis con cicatrices, pero con una identidad fortalecida”, dijo emocionado.
Haciendo un balance sobre el masivo apoyo a las marchas universitarias, la participación de la universidad en la recuperación comunitaria post inundación y la apertura de espacios a toda la comunidad, concluyeron que “el 2025 fue el año en que la UNS terminó de romper cualquier vestigio de barrera o burbuja con la sociedad”
El documento completo puede verse al final de la nota, y la exposición en el video a continuación:
Algunos aspectos destacados
En materia presupuestaria, el informe consignó que el crédito total disponible de la UNS durante 2025 ascendió a 70.953 millones de pesos, de los cuales 62.921 millones (89%) se destinaron a gastos en personal (sueldos) y 8.032 millones (11%) a gastos de funcionamiento. En un contexto de restricción financiera, los recursos propios alcanzaron los 1.312 millones de pesos, mientras que las economías del ejercicio anterior aportaron otros 1.317 millones. Asimismo, se destacó que el incremento salarial del 15,3% resultó insuficiente frente a una inflación interanual del 31,5%, lo que profundizó la pérdida del poder adquisitivo y tensionó la gestión de los recursos institucionales.
En relación con el impacto económico de la inundación, se detalló que el relevamiento de daños identificó más de 800 equipos afectados, además de pérdidas en bienes de consumo y mobiliario. A ello se sumó la asistencia extraordinaria gestionada ante el Gobierno Nacional, que incluyó un primer aporte de 500 millones de pesos y un refuerzo adicional de 1.100 millones hacia fines del año. El informe también mencionó que, en una evaluación integral posterior, las pérdidas totales en infraestructura, equipamiento y bibliografía fueron estimadas en 13,6 millones de dólares.

En cuanto a la respuesta institucional y solidaria, se subrayó que la campaña #ReconstruirUNS logró reunir más de 300 millones de pesos en donaciones, a lo que se sumaron 220 millones aportados por otras universidades nacionales para la reconstrucción de la Biblioteca Central. Además, se destacó la masiva participación de la comunidad, con más de 2.300 voluntarios involucrados en tareas de asistencia y recuperación, y la recepción de al menos 25 envíos de camiones con donaciones provenientes de distintas instituciones. “Estos datos evidenciaron la magnitud del esfuerzo colectivo que permitió sostener tanto la reconstrucción material como el acompañamiento a la comunidad afectada”, se destacó.
En ese marco, la gestión puso especial énfasis en la rendición de cuentas y el acceso a la información pública. Se consolidaron herramientas institucionales orientadas a fortalecer la transparencia activa, como la ampliación del Portal de Transparencia UNS y la incorporación de la universidad al Portal de Información de las Universidades Públicas Nacionales. Estas políticas permitieron mejorar significativamente los indicadores en materia de acceso a la información, alcanzando niveles óptimos en dimensiones clave como compras, contrataciones, informes de auditoría y planificación estratégica.
Asimismo, el informe destacó la implementación de mecanismos de control y seguimiento en la ejecución presupuestaria, en un contexto de ausencia de Ley de Presupuesto Nacional. La UNS operó con presupuesto reconducido y debió realizar adecuaciones permanentes de partidas para garantizar el cumplimiento normativo. En paralelo, se elaboró y aprobó un presupuesto institucional propio, lo que permitió dotar de previsibilidad a la gestión.
El documento también subrayó avances en materia de calidad institucional y modernización administrativa, entre ellos la consolidación de sistemas de gestión, auditorías internas y procesos de digitalización que fortalecieron la trazabilidad, integridad y validez jurídica de la información académica y administrativa. Estas acciones se inscribieron en una estrategia más amplia de recuperación y fortalecimiento institucional, orientada a sostener el funcionamiento de la universidad en un escenario adverso.
En el plano de la cultura, la ciencia y la tecnología y el acompañamiento estudiantil, el informe destacó la continuidad y el fortalecimiento de las funciones sustantivas de la universidad pese a las restricciones presupuestarias. Se sostuvo el desarrollo de proyectos de investigación y vinculación tecnológica en todas las áreas disciplinares, con participación activa de docentes, investigadores y estudiantes. Asimismo, se promovieron actividades culturales abiertas a la comunidad, articuladas desde los espacios institucionales, que permitieron sostener el vínculo con la sociedad y reafirmar el rol de la universidad como actor clave en la producción y circulación de conocimiento mediante numerosos proyectos de extensión y voluntariado. En este marco, también se avanzó en la consolidación de convenios con organismos públicos y privados, orientados a potenciar la transferencia de conocimientos y el impacto territorial de la producción científica.
En relación con el bienestar universitario, el documento subrayó el sostenimiento de políticas de acompañamiento integral a estudiantes, docentes y nodocentes, en un contexto social y económico adverso. Se garantizaron programas de becas, ayudas económicas, servicios de salud, actividades deportivas y dispositivos de asistencia social, orientados a favorecer la permanencia y el egreso. Estas acciones cobraron especial relevancia tras la inundación, cuando la universidad debió reforzar los mecanismos de contención y asistencia para los sectores más afectados.
La inundación del 7 de marzo: impacto, respuesta y reconstrucción
Un apartado central del informe estuvo dedicado a las consecuencias de la inundación del 7 de marzo de 2025, que afectó gravemente a la ciudad de Bahía Blanca y, en particular, a la infraestructura de la UNS. El evento provocó daños de magnitud inédita, especialmente en el predio de Alem, donde amplios sectores quedaron bajo agua, con pérdidas significativas en equipamiento, mobiliario y patrimonio bibliográfico.
Frente a esta situación, se destacó que la universidad desplegó un conjunto de acciones orientadas tanto a la asistencia de la comunidad como a la recuperación institucional. Se implementaron campañas solidarias, entre ellas #ReconstruirUNS, que permitió reunir importantes recursos económicos y materiales. El proceso de administración de estos fondos se desarrolló bajo estrictos criterios de transparencia, con auditorías externas y supervisión del Consejo Superior, así como la conformación de una comisión ad hoc encargada de evaluar daños y definir prioridades en la asignación de recursos.
La respuesta incluyó además la articulación con otras universidades nacionales, organismos públicos, empresas y la comunidad en general, que contribuyeron con donaciones, equipamiento y asistencia logística. En paralelo, se realizaron gestiones ante el Gobierno Nacional para obtener financiamiento extraordinario destinado a obras de reparación y recuperación de infraestructura crítica.
El informe remarcó que, pese a la magnitud del impacto, la UNS logró restablecer sus actividades en plazos acotados, sosteniendo el dictado de clases y el funcionamiento institucional mediante una gestión orientada a la planificación, la austeridad y la cooperación interinstitucional.