Presentaron ante los ediles bahienses dos propuestas concretas que abordan problemas de alto impacto para la ciudad: la primera busca definir rutas de escape y aprovisionamiento, la otra apunta a la planificación de helipuertos estratégicos que fortalezcan la capacidad logística y sanitaria.
Dos grupos de la carrera de Ingeniería Industrial del Departamento de Ingeniería de la Universidad Nacional del Sur (UNS) hicieron uso el pasado jueves 8 de la Banca 25 del Honorable Concejo Deliberante, donde expusieron los resultados de dos trabajos de investigación desarrollados en el marco de la cátedra Organización Industrial 1, a cargo del ingeniero Ernesto Castagnet.
Las presentaciones abordaron problemáticas de alto impacto logístico y civil para la ciudad: la necesidad de definir rutas de escape de la ciudad en caso de emergencias; y de contar con espacios reservados para helipuertos. Así, expusieron sobre temas que entran dentro de las atribuciones directas de los concejales y que cobran especial relevancia ante la próxima revisión del Código de Ordenamiento Urbano:

El primer equipo de estudiantes que expuso sugirió la necesidad de definir formalmente las vías de escape de la ciudad para emergencias dentro del nuevo código. Propusieron regulaciones específicas para garantizar que estas rutas permanezcan transitables ante catástrofes, abarcando desde la selección del tipo de arbolado (para evitar bloqueos por caídas) hasta cartelería, señalética adecuada y mantenimiento preventivo. Estuvo conformado por Carlos Arruza, Magdalena Berger, Andrés Galán, Ignacio Lucero, Valentín Neyra, Gastón Oyon, Valentina Suárez y Jeremías Uranga.
El grupo analizó la inundación del 7 de marzo de 2025 en Bahía Blanca desde la perspectiva de la gestión integral de desastres y aborda el funcionamiento de la ciudad como un sistema interconectado, cuya capacidad de respuesta depende de servicios esenciales como el transporte, la energía, el agua potable y las comunicaciones. A partir de esta mirada, plantea que la reducción del impacto de las catástrofes requiere una estrategia sostenida que contemple cuatro etapas: mitigación, preparación, respuesta y recuperación.
Entre los principales aspectos identificados, el trabajo incorpora herramientas de ingeniería para organizar rutas alternativas hacia hospitales, distribuir suministros de emergencia y dimensionar la atención en refugios temporales.
Como conclusión, el proyecto propone avanzar hacia un modelo de gestión preventiva que permita anticipar escenarios críticos y coordinar de manera más eficiente los recursos disponibles. Para ello, plantea la posibilidad de implementar un proceso de preparación para emergencias a escala urbana, tomando como referencia experiencias aplicadas en el ámbito industrial. Asimismo, destaca la importancia de contar con partidas presupuestarias específicas para la prevención y de sostener políticas públicas que reduzcan la vulnerabilidad de la ciudad frente a futuros eventos extremos.
En sintonía con el impacto sobre el ordenamiento urbano, el segundo grupo planteó la urgencia de bloquear y reservar normativamente los espacios aptos para la futura instalación de helipuertos. Los expositores advirtieron que la proliferación de edificios altos o el cableado aéreo en zonas clave inhabilitaría o encarecería su uso a futuro, enfatizando que “un helipuerto es mucho más que una ‘H’ en el piso”. El grupo lo integraron Sebastián Abrego, Joaquín Ascar, Julieta Di Carli, Bruno Feal Lusardi, Agustín Mainella, Renata Marchesi, Julieta Mosto, Ramiro Sánchez y Lola Patocchi.
Ellos propone estudiar la factibilidad de una red de helipuertos urbanos, con el objetivo de ampliar las alternativas de evacuación, rescate y asistencia ante emergencias de gran magnitud. La iniciativa también surge de las dificultades que provocó la inundación de marzo de 2025, cuando numerosos sectores quedaron aislados y los desplazamientos terrestres se vieron seriamente afectados. El trabajo advierte que disponer de helicópteros y otros recursos aéreos no garantiza que puedan utilizarse de manera efectiva si la ciudad no cuenta con infraestructura planificada para operar con seguridad.
La investigación identifica posibles ubicaciones estratégicas para integrar la capacidad aérea al sistema de emergencias. Entre ellas figuran los hospitales Penna y Municipal, para facilitar traslados sanitarios y derivaciones críticas; el sector del Puente Colón, como punto logístico y operativo; y el Parque Industrial, para atender incidentes en instalaciones productivas y realizar evacuaciones técnicas. También considera la posibilidad de incorporar un helipuerto en el entorno del futuro edificio municipal de calle Belgrano y de articular la red con la Base Aeronaval Comandante Espora, aprovechando las instalaciones existentes. Para evaluar estas alternativas, el proyecto contempla factores como las normas de seguridad aeronáutica, el impacto acústico sobre los vecinos y las condiciones de viento características de la región.